Doma Racional
Doma Racional

Para domar, lo principal es la paciencia; no podemos pretender trabajar a nuestro ritmo, pues aquí el que aprende es el caballo y es a su ritmo, al que debemos someternos"

No pretendo con este trabajo causar controversia. Al decidirme a escribir, he querido contar lo que he aprendido a través de mi propia experiencia; compartir con ustedes mis conocimientos sobre el comportamiento equino y cómo sacar provecho de ello. Tampoco creo que lo aquí expresado, sea la última palabra en manejo de caballos; quizás nunca terminemos por comprenderlos del todo.

Deseo que se den la oportunidad como lo hice yo en su momento, de conocer algo más. Déjenme contarles lo que sé, para que ustedes algún día también compartan conmigo lo que saben; y de ser posible, entre todos los conocedores de caballos podamos un día crear:


LA DOMA RACIONAL EQUINA

Cuando trabajamos con caballos, uno de los grandes errores que se cometen es pretender que ellos tengan un nivel de conocimiento igual al nuestro. Queremos que entiendan las órdenes que les impartimos, tan pronto como se las damos y no nos damos cuenta que ellos tienen su propio ritmo de aprendizaje, similar al de un niño de dos o tres años, a quien le permitimos cometer errores porque sabemos que apenas esta comenzando a entender el mundo que lo rodea y lo dejamos que vaya conociendo lo que es malo y bueno para su vida.

otro tanto deberíamos hacer con el potro: permitirle ir conociendo o mejor entendiendo qué se pretende de él; irá aprendiendo por medio de reflejos condicionados -la manera que tiene para armar la información-. Cómo salirse de esa molestia que le produce un cabestro que tira para conducirlo, una rienda que tira de un lado para pretender que voltee, la pierna que lo aprieta para impulsarlo, entre otras muchas cosas a las que se verá enfrentado cuando comience su proceso de doma y que no son naturales para él.

Vamos a comenzar a domar un potro que nunca antes ha tenido ningún contacto con el hombre; un potro totalmente cerrero que hasta hoy, vivía feliz suelto en un potrero junto a su manada. Pero antes, veamos dónde se origina esa palabra

DOMAR.

En latín DOMUS significa CASA y quien vive en la casa es el hombre; luego todo aquello que se relaciona con el hombre dentro de su casa, lo llamamos DOMESTICO. En el caso de los animales que consideramos domésticos, son aquéllos que el hombre ha logrado incorporar y socializar dentro de su ambiente y que además le OBEDECEN.

Asi pues, cuando nos referimos a domar un caballo lo que queremos hacer es que este nos incorpore como algo cotidiano, pero que ademas nos obedezca y nos preste un servicio, para ello debemos hacer que en principio el potro nos tenga confianza, para entonces enseñarle a llevar una montura sobre su lomo, un bocado entre su boca, y un jinete que lo guiara por los nuevos caminos que habra de recorrer.


CONOCIENDO AL CABALLO

Para tratar con caballos, en especial si nuestra intención es sacar provecho de ellos para que nos ayuden en las labores de campo, en la practica de algún deporte, o simplemente porque queremos salir a cabalgar en ellos, debemos conocerlos ante todo; saber cómo es su comportamiento natural, su desarrollo en libertad, cómo forman su carácter, el tipo de sociedad que conforman, en fin, para actuar con caballos, en primer lugar debemos tratar de pensar como ellos, ponernos en su lugar y cuando podamos sentir igual que ellos, entonces sí podremos involucrarlos al medio de los humanos; un medio diferente al que Dios les dio cuando los puso en este mundo, pero al cual por su gran nobleza han accedido a ingresar, permitiendo ser domesticados para que el hombre se sirva de sus bondades aun siendo por equivocación o por ignorancia, objeto de atropellos por parte de aquél a quien el Creador le dio el dominio del mundo.

Para lograrlo, empezaré por explicar Los Pasos del Sistema de Doma Racional Equina, principal interés del lector; algunos de los puntos claves para el desarrollo del mismo y que el domador debe saber para no cometer errores, producto del desconocimiento del comportamiento natural de los equinos.


LA IMPRONTA (IMPRINTING).

La palabra inglesa "imprinting", significa imprimiendo, dejando huella. Luego como imprinting o proceso de impronta, podríamos denominar las acciones y situaciones que el potro va imprimiendo en su cerebro, producto de las enseñanzas de la madre y de su entorno.

Esta impronta comienza desde el momento mismo del nacimiento: el potro llega a un mundo totalmente nuevo y desconocido para él; comienza a observar, a conocer todo lo que encuentra a su alrededor y lo va aceptando como algo natural. Para el potrillo recién nacido, todo lo que percibe, lo toma como bueno. Lo primero que encuentra normalmente, es a su propia madre que en principio lo lame y seca, activándole la circulación sanguínea, ayudándolo a alcanzar su temperatura corporal. Lo ayuda a incorporarse y le brinda su primer alimento. De ahí en adelante, se forma entre ellos un vinculo de mutua ayuda, en cuanto a protección y alimentación para el potro. Y en lo que se refiere a la yegua, cuando lo amamanta, alivia la molestia que le produce la acumulación de leche en la ubre.

El potrillo va a estar siempre cerca de la madre y aprenderá de ella todo lo que le enseñe; por ejemplo, a qué temerle y a qué no; dónde encontrar la comida, qué lugares son seguros, a cuáles no debe ir, y algo muy importante: la dominancia o sumisión dentro de la manada. Esto tiene que ver con el lugar jerárquico que ocupa la yegua madre dentro de su propia manada; entonces tendremos que la yeguas líderes criarán potros con características de liderazgo, mientras que yeguas sumisas criarán igualmente potros sumisos que se doblegarán ante los superiores de su manada.

En cuanto a la relación y creación del vinculo entre el hombre y los caballos, lo ideal sería que estuviéramos siempre presentes en el momento del parto y así convertirnos en algo natural para ellos. Existen técnicas de impronta que hablan de los ejercicios que se deben realizar con el potro recién nacido, para que éste nos acepte como algo natural, como decíamos anteriormente; pero en general se resumen en acariciar al potrillo, haciendo que desde sus primeros momentos de vida nos tenga esa confianza que nosotros queremos. Otro de los puntos claves en este momento según expresan muchos autores, es soplar directamente en la nariz del potrillo para que reconozca nuestro olor; se dice que si hacemos esto, jamás olvidará ese olor por el resto de su vida.

Claro que este proceso de coger al potro desde los primeros momentos de su vida, sólo lo podremos hacer cuando la madre sea una yegua domesticada y permita que el hombre se acerque a ella una vez concluido el parto; de lo contrario, este trabajo se torna casi imposible, pues si se trata de una yegua totalmente salvaje, bien podríamos interferir en la correcta relación madre - hijo: posiblemente huiría dejando a su potro solo y acarreando problemas posteriores.

Así, los potros en nuestro medio se han ido familiarizando más con el hombre, debido a que aun sin que lo acompañe desde su nacimiento, como sería lo ideal y algunas veces, sin tener contacto físico alguno, lo han visto cómo les suministra la comida, cómo lleva a la madre de cabestro, les da el agua, limpia la pesebrera, y en algunos casos cuando el potro es tranquilo, le ha dado una que otra cepillada.

Sin embargo, todavía existen zonas, donde muchas veces los potros no conocen al hombre sino luego del primer año de vida, cuando los traen por primera vez a los corrales para marcarlos y purgarlos, en una ceremonia que no es más, que un acto de completa barbarie. Con el simple hecho de ser encerrados, ya tienen miedo y se ven sometidos a situaciones de altísimo estrés y pánico que más adelante cuando llega el momento de domarlos, se vuelven contra nosotros. Estos potros que han sido sometidos a malos tratos, ya no nos tienen ese respeto y "miedo" natural que deberían, sino por el contrario, se atreven a enfrentar a su domador; para ellos el hombre es algo malo del cual deben defenderse y cuando se sienten acorralados, se vuelven peligrosos, sin serlo por naturaleza, pero debido al trato que recibieron algún día, toman esta actitud y se deben tomar medidas extras a las que normalmente tenemos, cuando trabajamos con la Doma Racional Equina.


EL LÍDER DE LA MANADA

Los caballos en su medio natural, vivieron durante siglos en vastas planicies, llanos o montañas, donde se fueron desarrollando, formaron sociedades a las que llamamos manadas, compuestas por un gran número de animales entre yeguas, potros, potrancas y un semental, que a diferencia de lo que siempre se ha pensado no es el que domina, si no el que cuida, custodia y protege a los demás miembros de la manada, de intrusos que quieran acercarse a ellos. La que realmente domina las manadas es una yegua, la "madrina", generalmente la más vieja de todas y la que realmente dirige, ordena y guía hacia los sitios que conoce como los de mejores pastos, buena agua y abrigo.

Actualmente hemos conformado manadas compuestas por caballos castrados y potros jóvenes donde se percibe también un orden jerárquico, en el cual alguno de los caballos comienza a tomar el liderazgo de la manada y si nos fijamos bien, seguramente es hijo de la yegua líder y toma esa actitud aprendida de su madre en la impronta; ella fue la que formó su personalidad de líder; el resto de los caballos de ese grupo seguramente repetirá un orden similar al que tenían sus madres.


CÓMO EJERCE EL LIDERAZGO


Usualmente podemos distinguir fácilmente al líder de una manada, por ser aquel miembro del grupo que muestra el mayor número de actitudes de dominancia hacia los demás. Va espantando y quitando a los otros de su camino; busca siempre el mejor sitio para comer aun cuando se encuentre ocupado; no permite que otros se acerquen a comer o beber, hasta que él se haya retirado del lugar; muerde y patea a los que se atreven a no mostrarle respeto.

Estas actitudes las aprendió de su madre y va a repetirlas, hasta tanto se encuentre con otro que se atreva a enfrentarlo y logre vencerlo Es de esa forma que se van dando un lugar de jerarquía dentro de la manada. Tienen pequeñas batallas: se muerden y patean para demostrar cuál es más fuerte; terminarán cuando alguno de los dos se muestre sumiso al otro y se repetirá entre todos los miembros de la manada, hasta que cada uno encuentre el sitio que le corresponde dentro de ella. Con los potros jóvenes, principalmente, existe otra interesante situación cuando llegan a cierta edad: comienzan a volverse rebeldes.

Lo mismo que los jóvenes, los potros comienzan a tener actitudes que se salen de los parámetros establecidos por la yegua líder y ella debe tomar cartas en el asunto; mediante una especie de ritual, pone al potro rebelde en una situación en que debe escoger, entre hacer caso a las leyes de la manada o salir definitivamente de ella. Aparta al potro rebelde y lo mantiene a distancia considerable del resto de la manada; con ello le indica que si no obedece, deberá marcharse y permanecer solo, lo cual es traumático para el potro.

El caballo es un animal altamente sociable; se siente a gusto y seguro cuando puede convivir en grupo; de lo contrario, sabe que es vulnerable ante cualquier posible depredador; aun sin saber matemáticas, intuye que en caso de un eventual ataque, las probabilidades de ser la victima, se ven reducidas cuando existe un mayor número de presas de caza. Por esta razón, el potro tratará por todos los medios, de regresar al grupo donde sabe que estará bien; pero la yegua líder lo evitará a toda costa y cada vez que él intente volver, la yegua lo perseguirá y lo mantendrá aislado del grupo.

Algunas veces y en estado salvaje, el potro si es macho, termina por irse cuando está entrando a su madurez sexual; pero suele suceder que este potro o potranca rebelde termina accediendo al dominio de la yegua. Siempre preferirá estar con el grupo que solo y así se lo hace saber a la yegua líder, por medio del lenguaje corporal que ellos utilizan: el rebelde en un momento se queda mirando a la yegua y baja la cabeza como haciendo una venia; con esto le hace saber que de ahora en adelante va a aceptar y obedecer las leyes de la manada que ella lidera. Acto seguido, la yegua se da vuelta dándole la espalda al doblegado potro, permitiendo que se le acerque y comienza a caminar por delante de él hasta llevarlo nuevamente con la manada. Así el potro aprende que no puede hacer lo que se le antoje; que en adelante deberá respetar y obedecer a un líder, a ése que le dio una lección y aceptó como tal; lección que quedará grabada en su memoria para siempre.


EL ORDEN JERÁRQUICO

Tomando como punto de partida al líder de la manada e imaginándonos una pirámide social, similar a la que podemos ver con los militares o en cualquier empresa, habrá otro animal que a pesar de estar bajo la dominancia del líder, tiene poder sobre el resto de la manada y así sucesivamente, hasta llegar al final de esa pirámide donde encontraremos al más sumiso del grupo. Lo podemos comprobar, cuando llevamos las manadas por ejemplo a un corral: veremos que al frente, siempre va el mismo animal y aquél que entre de ultimo igualmente será el mismo siempre; de la misma forma con los caballos que van al centro, tal vez con pequeñas variaciones en cuanto al orden de llegada.

Siguiendo con la manada, cada uno de sus miembros, además de tener una posición jerárquica, debe ayudar a cuidar a los demás, tanto a los más débiles como a los fuertes; todos dependen el uno del otro; no puede haber gerentes sin empleados, ni generales sin soldados; todos están encargados de cuidarse mutuamente. Veamos un ejemplo: podríamos decir que el líder, además de velar por el bien general de su manada, presta especial atención al segundo y tercero en su orden jerárquico, éstos a su vez se cuidan mutuamente, vigilan al líder y a otros dos compañeros que escogen para prestar su servicio; luego estos cuatro animales hacen algo similar, hasta formar una gran red parecida a una telaraña. Como decía al comienzo, todos cuidan de todos


EL ESPACIO DE PROTECCIÓN ( DISTANCIA DE FUGA)

La vigilancia a que me refería anteriormente, se realiza desde un punto situado dentro de un espacio individual para cada uno de los miembros. Este espacio, es un área que circunda a cada animal y que él protege de los demás miembros del grupo; no permite que sea invadida, salvo algunas veces por aquél que lo domina o por alguno de sus protegidos; de lo contrario, seguramente lanzará un ataque contra el intruso para recordar que no debe entrar dentro de ese espacio considerado como suyo y que se ha ganado como producto de su dominancia. Dentro de este espacio se siente tranquilo y cómodo; no le gusta que se lo invadan; es como si habláramos de nuestra habitación: a pesar de estar dentro de la casa, es nuestro espacio privado; nuestros padres pueden entrar cuando quieran, pero no el hermano pequeño o se atiene a las consecuencias. Desde ese espacio, ejerce la vigilancia para la seguridad de los demás y la suya propia.

En caso de que haya invasión, de algo que represente peligro tanto para él como para el resto de la manada, huirá. El acto de violación de su espacio de protección, será motivo para que en la zona deje de sentirse a seguro, emprenda la fuga y busque la distancia que debe mantener para recuperar la seguridad perdida. Por ese motivo, muchas veces vemos, que si algún miembro de la manada se percata de un peligro corre, y todos los demás harán otro tanto, sin importar el porqué de esa carrera desenfrenada. Es una reacción en cadena del tipo dominó, donde causas violentas producen reacciones violentas; un sistema de defensa creado a través del tiempo por aquellos animales del tipo presa, al igual que los venados, las cebras, cabras, gallinas, etc. Son animales que como particularidad tienen los ojos a los costados; les permite tener una visión periférica de su entorno, mientras los demás animales incluyendo al hombre, son de tipo depredador, con los ojos al frente de su cráneo, para tener siempre a la vista la presa en el mismo sentido en que va a atacar. Cuando alguno de los animales tipo depredador invade su espacio seguro, o escucha algún ruido que el considere aviso de un peligro, se presentan tales reacciones, buscando recuperar la distancia segura. Si lleváramos una vaca al sitio donde hay caballos, ellos posiblemente no tendrían mayor reacción, pero si el que entra es un perro, saldrían espantados.


COMENZANDO LA DOMA

Aquí, empezaré a explicar los pasos que componen el sistema de Doma Racional Equina, basándome en que el potro a trabajar se ha criado en pesebrera o en el potrero de una finca, junto a otros potros y de alguna manera se ha acostumbrado a ver al hombre como parte de su entorno natural, pero con el cual la única relación existente es la de aquél que le da comida y agua, lo que comúnmente vemos en nuestro medio.

Llega el día en que se decide comenzar a domar este potro al que nunca se ha tocado antes. Jamás se le ha puesto un lazo en su cuello y mucho menos un jaquimón o cabezada. Es un potro totalmente virgen en cuanto a algún tipo de manejo de doma.

Debemos llevarlo al Corral circular, bien sea haciendo que siga un caballo manso por "amadrinamiento", o llevando varios potros y luego ir sacándolos hasta quedar solos con el escogido. El método puede ser cualquiera, pero siempre procurando no tener que hacer uso de la fuerza ni de ningún otro tipo de violencia hacia él.


EL LIDERAZGO DEL HOMBRE

Con el potro solo, dentro delCorral, comenzaremos a espantarlo obligándolo a correr alrededor. Podemos utilizar una cuerda larga que se va arrojando por detrás de las patas o sobre el anca para obligarlo a avanzar; también, un látigo pero no para golpearlo sino porque el ruido que genera al blandirlo en el aire lo hace avanzar; o tocarlo con una caña larga en el posterior, obligándolo siempre a ir hacia el frente.

El potro al principio correrá espantado, porque esto es nuevo para él y procura mantener su espacio de fuga; pero con el paso del tiempo, se dará cuenta de que no queremos hacerle ningún daño con nuestra actitud; buscará detenerse para descansar y en ese momento dejamos de ejercer la presión que estábamos haciendo; esperamos que el potro al detenerse dirija toda su atención hacia nosotros, nos mire y nos siga con la cabeza si nos movemos.

Generalmente, las primeras veces que para, nos mira por unos segundos, pero luego se distrae con los ruidos externos o trata de mirar hacia fuera. Si el potro hace esto, lo corremos de nuevo, tantas veces como sea necesario hasta que él entienda que no le debe importar otra cosa en el mundo más que su domador. Debemos lograr que toda la atención del potro esté puesta en nosotros.

Además, buscaremos que nos muestre sumisión, no sólo con el hecho de mirarnos fijamente, sino que baje la cabeza como si oliera el piso; éste será el momento en que nos esté aceptando como su líder; es la forma en que ellos lo hacen en la naturaleza y es el punto que estábamos buscando mediante el ejercicio de correrlo. Podremos notar que cuando dejamos de presionarlo y le permitimos que se detenga, además de las dos acciones anotadas, hace un movimiento de mascado o tascado con lo que nos demuestra que le gusta lo que estamos haciendo: dejar de hacerlo correr y presionarlo para que lo haga. El potro nos comunica en su lenguaje corporal con estas tres acciones algo así como:

- TE ACEPTO COMO MI LIDER. AHORA ATENDERÉ TUS ÓRDENES Y ESTARÉ SUMISO A TI. PERO POR FAVOR NO ME HAGAS CORRER; ME GUSTA MÁS ESTAR QUIETO QUE EL EJERCICIO FÍSICO

Con ello, estamos imitando el ritual que se daba entre la yegua líder y ese potro rebelde que explicaba al principio .
Este material pertenece a los primeros capítulos del libro "La Doma Racional Equina" de Andrés Hernando Neira Rincón.